Montaje a plomo y a su altura
La colgamos a la distancia que pide el fabricante sobre la placa, unos 65 cm en inducción. Ni te golpeas ni pierde aspiración.
Electricista autorizado · Carabanchel
Instalar un extractor de cocina son tres cosas bien hechas: colgarlo a su altura, dejarle una toma eléctrica en condiciones y sacar el aire por donde toca. De las tres nos ocupamos nosotros, con precio cerrado y la cocina recogida.
Vamos con escalera, taladro y aspirador. Tú compras la campana; nosotros la colgamos, la conectamos y la dejamos aspirando.
La colgamos a la distancia que pide el fabricante sobre la placa, unos 65 cm en inducción. Ni te golpeas ni pierde aspiración.
Dejamos un enchufe con tierra detrás de la campana o en el mueble alto, o conexión fija si el modelo lo pide.
Adaptamos el tubo al conducto que ya tienes, sellamos las uniones y rematamos el hueco. Si hay que abrir, entra nuestro albañil.
Un extractor hace dos cosas: mover aire y hacerlo sin ruido. Lo primero depende del motor y del recorrido del tubo; lo segundo, de que no haya codos de más ni tramos aplastados. Antes de colgar nada miramos por dónde saldrá el aire.
En los pisos de Carabanchel se repiten dos casos. El habitual es el conducto que sube por la pared: si es individual y está libre, conectamos con tubo rígido o semirrígido y el humo se va fuera. Ojo si es un conducto colectivo (shunt) compartido con los vecinos: ahí una campana con motor suele estar prohibida por la comunidad y por la normativa, porque empuja los humos a otras cocinas, y pasamos a la recirculación o a una salida propia. El otro es tener ventana o patio cerca, y salimos por pared con rejilla antirretorno.
Entonces la campana trabaja en recirculación: filtra el aire con carbón activo y lo devuelve limpio a la cocina. Quita olor y grasa, aunque no saca vapor ni calor, y los filtros se cambian cada seis meses o cada año. Es la salida cuando el conducto está anulado o no se puede abrir fachada.
Ojo: abrir o agrandar una salida de humos a fachada o patio afecta a elementos comunes. Pregúntalo en tu comunidad antes de decidir. Si el conducto existe pero está cegado o le falta el remate, lo dejamos pasable y rematado con el albañil, con precio cerrado antes de empezar.
Una del hueco y el mueble alto, otra de por dónde sale el aire. Con eso te decimos si es montar y conectar o si hay obra.
Fijamos la campana a la pared o al mueble, pasamos el tubo con las mínimas curvas, dejamos la toma con tierra y probamos velocidades y luz.
Sellamos, tapamos si hemos picado y recogemos el polvo con aspirador. La cocina queda para usarla ese día.
No publicamos tarifas de campana porque no hay dos cocinas iguales: cambia el mueble, cambia el conducto y cambia la instalación existente. Lo miramos antes, te decimos una cifra cerrada y no nos movemos. Si aparece una sorpresa, paramos y hablamos contigo.
Montamos los tres tipos. La decorativa de chimenea va vista y tapa el tubo con su pieza telescópica. La extraplana se esconde bajo el mueble alto y necesita el módulo preparado por dentro. La integrada va oculta en el mueble y pide enchufe interior. Las de isla llevan tubo por el techo y anclaje al forjado, el montaje más delicado.
Somos un electricista con más de 35 años de oficio y un albañil de confianza para las rozas y el tapado. Trabajamos en Carabanchel y en el centro y sur de Madrid, de lunes a sábado de 9:00 a 20:00. Si cambias la cocina entera, deja el punto del extractor junto a la línea de la placa.
Sí, con una campana de recirculación y filtros de carbón activo. Filtra el aire y lo devuelve a la cocina: elimina olores y grasa, aunque no saca el vapor. Es lo habitual donde no hay conducto libre.
Casi siempre conviene. La campana necesita su toma con tierra, accesible y lejos del vapor de los fuegos. Si en esa pared sólo hay un punto de luz antiguo, llevamos la línea desde la caja.
Si el conducto existe y hay enchufe, entre una y dos horas. Si hay que abrir salida, pasar cable o rematar obra, contamos medio día. Te lo decimos antes.
Sí. La desmontamos, comprobamos cómo está el conducto por dentro y la dejamos preparada para llevarla al punto limpio. Nos llevamos el embalaje y aspiramos el polvo.
Circuito propio, magnetotérmico y conexión segura para tu placa nueva.
Abrimos, empotramos y tapamos: la parte de obra que pide toda instalación nueva.
Localizamos el fallo y lo reparamos, sin picar pared a ciegas.
Mándanos una foto de la cocina y te decimos qué necesita, con precio cerrado antes de empezar.