Downlights en lugar de halógenos
Sustituimos los halógenos por downlights LED aprovechando el hueco del techo, con embellecedor que tapa la huella del aro antiguo.
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Instalamos iluminación LED en viviendas: downlights en el hueco de los halógenos, regulables donde apetece y tiras con su perfil. Driver de calidad que no parpadea ni zumba, precio cerrado antes de empezar y desplazamiento incluido. Urgencias y reformas, de lunes a sábado.
Sustituimos los halógenos por downlights LED aprovechando el hueco del techo, con embellecedor que tapa la huella del aro antiguo.
Cálida en salón y dormitorios, neutra en cocina, baño y zona de trabajo. Nada de dejar la casa entera con luz de quirófano, ni el fregadero en penumbra.
Regulador compatible con el driver donde tiene sentido, y tiras montadas en perfil de aluminio con difusor: luz corrida, sin puntitos y sin despegarse con el calor.

Un foco que parpadea, zumba o se apaga solo, o un transformador que huele a caliente sobre el falso techo: no lo dejes correr, que un driver agonizando calienta. Si además se queda a oscuras media casa, mira averías eléctricas.
Pasar la vivienda entera a LED, poner focos nuevos en la cocina o una tira bajo los muebles. Mándanos fotos de los techos y de las luces que tienes y te damos precio cerrado por punto.
Diagnóstico: el transformador antiguo de los halógenos de 12 voltios no se entiende con la electrónica del LED: pide un mínimo de carga que la bombilla nueva no le da.
Solución: fuera transformador: downlight completo con su driver, dimensionado para lo que cuelga. Se acabó el parpadeo.
Diagnóstico: bombillas con menos lúmenes que los halógenos que había, y mal repartidas: la sombra cae justo donde cortas.
Solución: calculamos la luz que necesita cada zona y ponemos los puntos sobre la encimera, no sólo en el centro del techo.
Diagnóstico: tira pegada a pelo, sin perfil: el adhesivo cede con el calor y cada led queda a la vista.
Solución: perfil de aluminio con difusor, que reparte la luz y disipa el calor: la tira dura y la línea de luz sale limpia.
Ojo: si con un regulador antiguo la luz LED tiembla o no baja del todo, no es la bombilla: es que regulador y driver no se entienden. Se cambia el regulador por uno compatible, no la luminaria entera.
Un LED no es una bombilla con otra forma: es electrónica. La diferencia entre una luz que da gusto y otra que cansa la vista son tres decisiones previas.
Es la fuente que alimenta el LED y lo primero que muere en los baratos. Montamos luminarias con driver de calidad: sin parpadeo, sin zumbido y sin amarillear al poco tiempo.
La luz cálida, en torno a 2700 K, es para estar: salón, dormitorios, pasillo por la noche. La neutra, hacia 4000 K, es para hacer: encimera, espejo del baño, mesa de estudio. Y un CRI alto, para que el tomate parezca tomate. Mezclar temperaturas en la misma estancia es lo que hace rara una casa sin que sepas por qué.
Salón y dormitorio agradecen bajar la intensidad; el baño a las siete de la mañana, también. Regulables sólo donde se usan de verdad, con driver y regulador que se lleven bien.
¿Y el ahorro? Llega solo: un LED pide una fracción de lo que pedía el halógeno. Aquí nos ocupamos de que la luz quede bien; para apretar la factura entera, mira ahorrar en la factura de la luz.
Recorremos la casa contigo: qué focos tienes, qué transformadores hay detrás y qué se aprovecha. Si tus huecos valen tal cual, te ahorras obra.
Precio cerrado por punto antes de empezar, con luminaria, driver, mano de obra y desplazamiento dentro. Si prefieres comprar tú el material, te decimos cuál merece la pena.
Si hay que agrandar un hueco o abrir para esconder una tira, lo remata nuestro albañil: techo liso y sin marcas. Recogemos, y las luces se prueban contigo antes de irnos.
Casi siempre. Hay downlights pensados para los diámetros de foco más comunes y embellecedores que tapan la huella del antiguo. Si el hueco no da la medida, lo adaptamos y el remate queda liso.
Casi nunca es la bombilla: es el transformador viejo de los halógenos o un regulador que no es compatible con LED. Se cambia esa pieza y la luz queda fija.
Sí. El precio cerrado por punto lleva dentro la luminaria, la mano de obra y el desplazamiento. Te lo damos antes de empezar y es el que pagas al terminar.
Cálida donde se vive: salón, dormitorios y pasillo. Neutra donde se trabaja: encimera de la cocina, espejo del baño y mesa de estudio. Y sin mezclar temperaturas dentro de la misma estancia.
Ajustamos potencia, circuitos e iluminación para que no pagues luz de más cada mes.
Colgamos tu lámpara, apliques o rieles: firme, nivelado y con la conexión rematada.
Tu lista de arreglos pendientes en una sola visita, con precio cerrado por el total.
Cuéntanos qué luces tienes y te decimos qué cambiar primero y qué puede esperar. Llama al 655 06 44 20 o mándanos fotos por WhatsApp, de lunes a sábado.